martes, 7 de septiembre de 2010

La química puede salvarte la vida al volante.

Este moderno dispositivo de seguridad que permite evitar graves heridas en accidentes de automóvil, está basado en reacciones químicas que tienen lugar a velocidades muy elevadas , tal y como requiere la situación. 


El producto químico utilizado para el funcionamiento de un airbag es esencialmente la azida de sodio , NaN3 , contenida en el interior del mismo. El NaN3 es un sólido blanco , formado por los iones Na+ y N3-. Aunque estable a temperatura ordinaria , si ésta se eleva por encima de los 275ºC , tiene lugar su descomposición térmica siguiendo la reacción:
                                               
                                                     NaN3     Na + 3/2 N2

La reacción es tan rápida que en menos de 40 milisegundos se obtiene , a partir de un mol de (65 gr.) , 1,5 moles de N2 , es decir unos 35 L. 

Este nitrógeno puede inflar la estructura elástica que constituye el airbag , impidiendo el choque del conductor contra el volante , el salpicadero o el parabrisas en el momento de la colisión. Conviene señalar que la temperatura necesaria para la descomposición del NaN3 se consigue también muy rápidamente. El mecanismo está constituido por una bolita metálica que , a consecuencia del choque , cierra un circuito eléctrico que enciende una mezcla de boro y nitrato sódico (B + NaNO3) , cuyo calor de reacción es el que produce la descomposición térmica del NaN3.



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